3º Domingo Cuaresma 7 Marzo 2010 PDF Imprimir E-mail
Escrito por José Ignacio Blanco   
Viernes, 26 de Febrero de 2010 09:12

Lecturas para este tercer Domingo de Cuaresma.

 

3º Domingo de Cuaresma. 7 de marzo de 2010. Ciclo C

 

1ª lectura: Ex 3, 1-8a. 13-15

Dos momentos interesantes recoge el texto litúrgico de hoy: la teofanía de Yahveh a Moisés y la revelación del nombre de Yahveh.

Moisés se encuentra con el Dios Vivo y Viviente, comenzando así una relación con Él donde queda implicada la afectividad, no las ideas sobre Dios.

Moisés se encuentra con la Palabra de un Dios que oculta su rostro (las imágenes alimentan el deseo, mientras que la Palabra alimenta el amor). Esta Palabra le revela un Dios diferente. Dios es Alguien que sale a mi encuentro, llamándome por mi nombre, se fija en mí y soy significativo para Él. Historia de amor que Dios crea libremente con el hombre.

La relación con Él no depende del grado de mi sentimiento religioso, sino de la disponibilidad a entrar en sus planes e iniciativa. Dios se revela en la historia, siendo inseparable de la suerte de los desgraciados, pues Él es gracia salvadora. Y Dios es amor fiel, es decir, que Dios se revela en la condición humana con sus contradicciones.

 

2ª lectura: 1 Cor 10, 1-6. 10-12

Texto que utiliza una pieza catequética tradicional de las comunidades cristianas helenistas (probablemente de la antioquena), dirigida a los conversos gentiles. Fundándose en la tradición y en el método exegético del judaísmo, el texto interpreta «tipológicamente» la historia del éxodo y de la estancia en el desierto: acontecimiento salvador y castigo divino por la rebeldía del pueblo.

 

Evangelio: Lc 13, 1-9

La primera parte del Evangelio de hoy queda unida a la parábola que la concluye por la idea del juicio que llega. Jesús introduce su «reveladora» percepción del juicio frente a la idea judía de la retribución («Dios premia a los justos y castiga a los injustos»). Esta idea judía había llegado a identificar cualquier desgracia con la «prueba» del castigo de Dios por algún pecado (veáse el libro de Job). Jesús «revela» el juicio de Dios desenmascarando a quienes se creen justos: como la higuera infructuosa es mantenida en espera de fruto, así Dios concede oportunidad para la conversión a partir del encuentro con Cristo Jesús. Jesús confía en que las respuesta de Israel a su misión será positiva.

 

José Ignacio Blanco

(Escrito para la hoja «Eucaristía» de la editorial Verbo Divino)

Última actualización el Viernes, 26 de Febrero de 2010 09:19